En mi experiencia como sacerdote yo fui creciendo en la Fe y en el conocimiento de como Jesús sana física y espiritualmente a los que confían en El.
En la vida y en el ministerio se me acercan a muchos enfermos que buscan oración pero tambien necesitan hablar de su realidad de dolor. Por eso creo que puede ser interesante el poder compartir mi experiencia y algunos testimonios para poder ayudar a hombres y mujeres que padecen algún tipo de enfermedad, como así también a los que tienen que acompañar o aceptar una la realidad de aprender a convivir o dialogar con una enfermedad.